viernes, 31 de mayo de 2013

I will be her Angel of Music (Seré su Ángel de la música)

Hoy vengo con algo que explica parte del pasado del conocido "Fntasma de la ópera". Para el que no sabe, soy phan del fantasma de la ópera ♥♥ lo amo!! n.n así que me encanta su historia y todo eso. :D
Ya lo tenía escrito, precisamente esperando un poco de tiempo para subirlo al blog, poruqe últimamente no he escrito nada... :( Me siento mal por eso. Nisiquiera podré tomarme tiempo para escribir algo porque tengo que hacer tareas atrasadas y estudiar para exámenes finales.
Bueno, pues aquí el relatito.

Sus padres lo esperaban como a cualquier niño… hasta el día de su nacimiento. Irónicamente ese fue el día que dejó de ser esperado, pero por las mismas razones que los demás padres.
Rechazado por su padre y aún más repudiado por su padre, encerrado en un cuarto con paredes negras y oscuras, sólo con un sencillo instrumento musical como distracción. Su cabeza cubierta con tela para no mostrar el origen de sus males: su maldición. La maldición de haber sido engendrado con un físico que lo desconocería como ser humano.
Sus rostro era tenebroso y horripilante cono el de un espectro maldito.
Escondido por años de la sociedad sin recibir un solo gesto de amor, o cuando menos compasión, por parte de sus progenitores huidores de su presencia.
Vendido al Sha y obsequiado a la hija de este, utilizado con bufón de torturas denigrando los pensamientos de aquel que ahora era un muchacho.
Huye y conoce a un  persa, su única amistad. Adoptando el nombre de Erik
Escondido en las profundidades de la ópera de París convirtiendo aquel lugar en su oscura morada, abrigándose en el cálido sonido de la música, una de las pocas cosas buenas que él conocía. Construyendo el edificio en una fortaleza de trampas y cámaras de tortura. Su castillo de la muerte, su creación más atroz.
Sumergido en las tinieblas hasta que una vocecita aguda y cantarina irrumpió en su reinado. Era un sonido tan cálido que lo hacía sentir la necesidad de salir de la oscuridad y la fría humedad para sentir el tibio ambiente de la superficie.
Era una voz tan pura que difuminaba la cruda realidad y lo hacía sentirse comprendido. Olvidando lo duro que era ser una paria.
El sonido le hacía estimar que podía confiar en el poseedor de esa voz. Tal vez esa persona no lo renegaría como todos hicieron. Pero debía hallar la forma de acercarse.
—Quiero—hablaba la voz, en lo lejano
—escuchar al ángel de la música.

Bien, yo seré su ángel de la música.